Que se rompa, pero que no se doble.
Que comunista !

Limpio sin agua y jabón


Yo soy un maldito ejemplo de nada, me estoy preparado para afeitarme aunque las ganas no existan.


A veces siento que sos una puta, pero es sólo por no tenerte en mi alcoba, eso está claro.


Tendríamos que enimarnos, sí bien nos de asco esos malditos antros de gente que quiere golpearte sólo por ser más lindo que ellos.


Pero un punto está claro, no soy ni lindo ni hermoso, ni perfecto ni excelente, soy "algo", que no lo puedo entender pero tiene cerebro tan imaginativo que ni siquiera puedo darle un consejo.


Apuesto que mi vida no nesecesita egresado a bariloche ni un grupo de amigos al cual recordar, está tan claro que el agua y el jabón lo siento muy sucio.


No entiendo para que sirve expresarme, sí aquellos terceros nunca podrán entender mi cabeza, nunca podrán abrazar mi pensamiento, y menos mi corazón.


Corazón que simplemente está para bombear sangre a mis arterias, por que nunca entiendo si el que habla es el en verdad.


Y el miedo a seguir con esta vida marginada por ellos, que dicen no ser vida, pero en fin para mi si lo es, no será la más usada; pero sé que que me mantiene limpio.

46 km


Me voy a detener en mi tiempo por un momento.


Necesito dictar estas cosas raras e insanas que pienso.
Es que no quiero ni tengo ganas de dar vueltas, que cuando querramos vernos no sea invadido por los pasos en falso; Podríamos decir que dejemos esa mierda a un lado y demos lugar a las ganas.


Evidentemente hoy estoy necesitado de azúcar en mi sangre, estoy antojado de decir que el amor quema y más aún saber que tu existencia me revíve el cuerpo.


Que es inútil dormir sin vos, que es genial pensarte tanto, y más ahora que no estas; se siente tan seguido.


Y el sexo, que tema el sexo, me encantaba, y no era solo eso, era una obra de arte recién pintada, fresca y activa.


En fin, hoy estoy totalmente fugitivo en mi inconciente, todo lo que necesito es paciencia.


Uno sabe que aunque las indiferencias se quieran notar, a veces no se puede, y menos cuando no se quiere.

No entiendo



Casi me sometes, compatriota del menos cuerdo, aflicción amarga para mi.

Desabrida elegancia y defasta tolerancia, taquigrafía en mi mente.

Tapujo en tú arte de amar, por favor que sea unánime.




Nadie es inculto si no práctica, nadie es menos si no suma.

Influir no es sano, indagar tampoco, me comformó con ser parte.

Fumar no es sano, pero uno comprende que puede amar y odiar al mismo tiempo.




Terminemos esto que cada vez se pone peor, dejemos de importar.

Todo no es nebulosa, todo no es mérito, tampoco todo es neutral.

Muy pocas cosas son verdades, yo sólo soy incipiente.

Fácil de olvidar lo difícil






Bocanadas desde la pieza levantan polvareda

Es la hora me digo es la hora de siempre

¿Va a responder?

Silencio. Tregua.

Presiento riña. Pero sólo una réplica resignada se escucha desde la pieza.

¿Un suspiro? Algo así.

Antes no estaba, no me gustaba irme así.

Ahora no me gusta quedarme sólo con el té de tedio,

Y algo que pueda hacer sin hacer.

Un chau sensible se escucha por el aire que deja la puerta…

No me levanto no me despierto no acepto mate ni teléfono pero,

El sueño se termina no se puede soñar más.

¿Porque la otra se va y luego vuelve? Luego vuelve,

¿Y si un día no vuelve? Un día no vuelven.

Y me quedo con el té de tedio en el medio.

Sin cruzar la puerta,

Abrazando el cielo el mismo cielo.

Las noches cerradas o las noches abiertas

Como cuerpos que se juntan en el espacio chico

Y se cuerpean se entrelazan para ver

Ver el cielo que nos cae cayendo como algo

Que un día estallará; que varios días estallará.

Por la puerta tiene que entrar después de todo

Eso de las cinco o seis de la tarde

Por la puerta tiene que entrar, una por lo menos

A eso de las ocho, a lo mejor…

La puerta que abre: la puerta que cierra

Nos sirve para mirarnos y olvidarnos.


Un libro en un día


Dejó el libro apoyado en la mesa, sabiendo la ambigüedad que le producía esa mirada indiferente, ese tomo blanco, apenas dibujado en su frente por un dibujo que parece salir de un personaje policial. Lo miraba. Se impacientaba. Se preguntaba por su título, ¿qué quería decir “La Vuelta Completa”? ¿Qué era una vuelta completa? Lo abrió, se recostó en el sillón, desabrochó su camisa de jean azul oscuro, adosó su espalda al calor del tapizado verdoso; la ventana estaba entreabierta, corría una brisa espesa que por momentos se encontraba con su pecho peludo y producía una leve sensación de bienestar y placer. En una mesa ratona que servía de apoyo a sus piernas estiradas y a la vez cruzadas había un velador encendido con un luz anaranjada que se proyectaba tenuemente. Pensó que otra vez era abril, que otra vez se estaba metiendo en problemas. El sacudón fue como plaquetas continentales que se mueven bajo la tierra en el fondo de un océano; en un abrir y cerrar de ojos, tenía ya ese mundo tormentoso y sombrío, con luces de neón deambulando en la soledad de la noche, entre la urbanidad y sus sienes. La primera página indicaba un desenlace borrascoso, insatisfecho o más bien desecho, como un cuerpo desnudo arrojado a la total intemperie.

Se sujetó y sacó una sonrisa malévola, que lo hacía cómplice de todo ese río ensombrecido. Pensó en el sexo. Ese dolor de cabeza que danza en la madrugada espesa y febril, ese tobogán de placer, desesperación y vacío. A eso jugaba, como si necesitara una cachetada seca que paralice la ilusión y devuelva la perversidad existente, real. La noche ascendía lentamente, fugitiva, huyendo del tumulto acelerado, trayendo un silencio hermoso y extenso. No soportó las ganas de fumar un cigarrillo para devolverle intensidad a esas palabras que iban penetrando lentamente, como si fueran conquistando cada parte de su cuerpo y su mente, provocando un absoluto íntimo e inestable.

Las calles estaban húmedas cuando salió, destilando un vapor bajo y consistente. – un Philip Morris de diez por favor- dijo, en algún momento. Continuaba pensando, dialogando con esa fragmentación que las ganas de fumar había provocado en su espacio. Su vida se había reducido inmediatamente a la influencia de ese libro. No había nada detrás. Ese mundo, sin atribuirle problemas, así funcionaba; el libro lo soportaba, lo alimentaba, y sólo tenía que agradecer.

Sacó un cigarrillo, encendió tranquilamente con el fósforo. El cigarrillo obedeció el movimiento de sus labios y lo sujeto con euforia despidiendo el primer humo espeso y grisáceo. Dejó el atado, cruzó las piernas; la izquierda por sobre la derecha, encontró una posición cómoda para la espalda y tomó nuevamente el impulso. La cabeza iba tornando un ritmo y un rumbo incierto. Fumaba… miraba su alrededor como si quisiera encontrar algo que le explicara que estaba pasando, cómo podía estar pasando. Se quedaba en silencio, bajaba el libro, fumaba pequeñas pitadas y subrayaba de vez en cuando algunas frases que le gustaban. Se paró y se asomó a la ventana, escuchaba ecos provenientes de jóvenes que salían a tomar algo, o se juntaban en alguna casa cercana al edificio donde él vivía. La ciudad se cayó.

Fue hasta la mesa y retiró otro cigarrillo del atado, buscó la cajita de fósforos y lo encendió. El segundo cigarrillo venía a confirmar esa voracidad escondida que a veces emerge en compulsiva plenitud. La lectura le daba unas intensas ganas de fumar, y ahora, de beber: se dirigió hasta una barra que había semi acomodada en el espacio de su departamento y sacó una botella de ron que estaba por la mitad. Tomó un vaso de la cocina, lo sopló para sacarle un polvo inexistente y se sirvió ron… ¿Qué es “La vuelta completa”? Todo estaba en el comienzo.



La fiesta del tiempo


Con el largavistas puedo ver que de esa fiesta no quedó más que un mágico tránsito de sombras. Anoche, pude ver con claridad cómo esa fiesta se iniciaba. Ahora una cortina de seda blanca se bambolea por el aire fresco del otoño que entra por el ventanal a solas del departamento, como cabellos blancos que en una suave y serena cadencia se deslizan autónomos, demostrando una vez más esa languidez como de siesta que sigue al éxtasis humano, del cuerpo que rebota y alborota se tiñe y destiñe en una especie de muerte o de vida colorida e inconsciente, confundiéndose para poder vivir con la exaltación del polvo que serenamente pero de manotazo comienza a nublar y tapar, la noche. Entonces los frenéticos contornos humanos que anoche iban y venían hoy ya no están, como si alguien, monstruo inoportuno y hambriento, se hubiese tragado esos cuerpos danzantes, femeninos, tibios, fugaces dejando nada más que un silencio mortuorio.

Una mano se mueve buscando otro cuerpo, desnudo, en un sillón de pieles, y puedo ver como ambos están recostados, recortados. Son dos mujeres, depositadas la una con la otra como una totalidad carnosa y fláccida cara a cara. Sus músculos permanecen inmóviles salvo la mano de una de ellas que recorre espaciosamente los senos de la otra; esa mano, que le sirve para acariciarla de momento le molesta, y de súbito comienza a rasguñarle débilmente la carne hasta empecinarse en un frenesí, violencia, impaciencia, tempestad que abarca desde los senos hasta el pubis que, ya deja brotar gotas luminosas de sangre, y sin el reflejo de vida, doy cuenta de su estado, que entiendo, de muerte. Todo entonces se detiene, se suspende.

Pero el goce no ha terminado para nadie porque la mujer que ha quedado en pie abre su boca como abriéndola para mostrar sus dientes y enterrarlos en el movimiento de hundir su cabeza en los labios de la muerta. La lengua se le alarga deslizante por la piel permitiéndole atrapar pedazos de carne en su boca y escupirlos en un trance brusco. Cuando puede salir del goce queda tiesa y se deja caer, mientras, los rayos del sol se emprenden furiosos y avanzan para consumirla, justo en esa línea divina del fuego, tarde, ella parece mirarme por primera vez.


Eres blonda y yo soy brillo,somos fáciles de entendernos,¿acaso está la reina lidiando placeres de amor?.
No comprendo tu belleza, pero algo me interesa.
Si estas tibia yo estoy frío, si estas llena yo estoy nulo.
Los nervios nos contraen y sin embargo nos tocamos.
Falsedad y facilidad es de tú voz lo más normal, y la muerte no te asusta, pero ami me apura.
Intentaré acelarme por sí no logró encontrarte.
Mañana veremos si me muerdes en el paseo,mañana veremos si me soplas la frente,mañana estarás aquí y junto ami una rosa china.


Aplastado como filtros viejos, como unos tantos.No tengo ganas de enredarme, me estoy acostumbrando a los rodeos.Me siento un cobalto inmaduro, pero cohibir de mi mundo.Los años pasados ya no sirven de nada, y los cometas vuelan alto.

Compensar sugiere mi corazón, competir pide mi cuerpo.Y las compunciones ajenas me dan igual, pero no las mias.Considerar es muy fácil, conseguirlo no tanto.Nací donde no se reciben halagós, donde todo queda intacto.

Quién vendrá está vez a amar mis incoherencias.Quién vendrá está vez a querer mis locuras,quién sera el próximo en quitarme los cristales.Existe mi tiempo y nunca me enseñaron a recibirlo.

VOLAR TANTO DESGASTA

Asomate y volve a sumergirte,reite tanto hasta llorar, llora tanto haste reite.Saltas pero volves a la tierra , te despegas , pero volves.Tus movimientos dicotómicos aumentan las ondas (asi dicen)
Llegas como siempre, terminas, para volver a empezar.Somos mas de lo que ves y menos de lo que imaginas.Cada fosforo que enciendas dejara de ser el mismocon el miedo no hagas nada simplemente dejalo expresar.
y yo paso sin avisar, espero estes la proxima vezcomo una costelacion de estrellas fugaces.existe un cielo y un estado de coma, dijiste alguna veztu fantasma recorre europa, tambien las escenas de balcon.
Te cambio mi laguna por tu rio.Se que te voy a cruzar , en una casa de vino tal vez.El ruido a cristal es hermoso y placentero.De algo sirvio guardar tantos recuerdos y volverlos a vivir.